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Tuesday, November 07, 2006

EL TESTAMENTO

EL TESTAMENTO DE FACUNDO FONSECA

Cuando don Facundo Fonseca sintió que su muerte se acercaba, decidió redactar su testamento así:
Dejo mis bienes a mi sobrino no a mi suegra tampoco jamás se pagará la cuenta del sastre nunca de ningún modo para los mendigos todo lo dicho es mi deseo Yo Facundo Fonseca.
Después les envió copias al sastre, al mendigo, al sobrino, a la suegra y una, con puntuación, al juez.
Al morir don Facundo, cada uno fue a reclamar su herencia, y presentó el testamento según su conveniencia, sin cambiarle una sola letra, así:

La suegra: ¿Dejo mis bienes a mi sobrino? No, a mi suegra. Tampoco jamás se pagará la cuenta del sastre. Nunca, de ningún modo, para los mendigos. Todo lo dicho es mi deseo.
Yo, Facundo Fonseca.

El sobrino: Dejo mis bienes a mi sobrino, no a mi suegra. Tampoco, jamás se pagará la cuenta del sastre. Nunca, de ningún modo, para los mendigos. Todo lo dicho es mi deseo.
Yo, Facundo Fonseca.

El sastre: ¿Dejo mis bienes a mi sobrino? No. ¿A mi suegra? Tampoco, jamás. Se pagará la cuenta del sastre. Nunca, de ningún modo para los mendigos. Todo lo dicho es mi deseo.
Yo, Facundo Fonseca.


El mendigo: ¿Dejo mis bienes a mi sobrino? No. ¿A mi suegra? Tampoco, jamás. ¿Se pagará la cuenta del sastre? Nunca, de ningún modo. Para los mendigos, todo. Lo dicho es mi deseo.
Yo, Facundo Fonseca.

El juez intervino: “Ustedes alteraron el testamento”. Y procedió a leerlo: ¿Dejo mis bienes a mi sobrino? No. A mi suegra, tampoco. Jamás se pagará la cuenta del sastre. Nunca, de ningún modo, para los mendigos. Todo lo dicho es mi deseo.
Yo Facundo Fonseca.

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